lunes, 23 de noviembre de 2015

Stygryt VS señor Coco.

Mientras nuestro fantástico señor Coco corre como un desesperado para librarse de la infamia metálica que lo persigue, monsieur le Stygryt dibuja con serenidad las desaventuras en las que se ha hundido nuestro héroe.

¡Corre, corre Coco! Stygryt tampoco sabe lo que le espera en la página siguiente.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cruzando el equinoccio.

Este curioso libro es un viaje, un viaje entre dos álbumes, un homenaje al silencio que nos acompañó casi durante tres años de trabajo, un bello Making of de la novela gráfica Equinoccio, de Chris Stygryt y Carlos Maiques, y editada por Edicions de Ponent.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Titú viaja a Slaughterhouse.

La noche se había vuelto fresca y los chatos de vino fino nos desvelaban sus encantos. Aún así, volaron los sueños e hicimos unas cuantas dedicatorias de gran categoría, acompañado, el tiempo de una brisa, por nuestro Javi Maquina que no dijo nada pero nos divirtió mucho.

A mi lado, mi musa invisible, sirenita de mi corazón, me cantaba encantos mientras Carlos ilustraba el silencio con pinceladas de luminosos ensueños.

Volvimos felices con un Titú cada vez más ligero.











viernes, 6 de noviembre de 2015

Titú en Sollana.

Sollana no es el pueblo donde ha nacido Titú, porque este niños travieso viene de mucho más lejos, pero es allí que, durante casi tres años, se escribieron y dibujaron la totalidad de sus aventuras. El pueblo se merecía con creces conocerlo en persona… y os puedo asegurar que fue muy bien recibido.

Y como Titú es un niño con una sonrisa muy comunicativa, ese día, el día de la presentación de su Equinoccio, fue también el equinoccio de todos los que vinieron a asistir a su despertar. Es lo que tiene un libro sobre los recuerdos: despierta lo olvidado, lo escondido en nuestra memoria, permitiéndonos, el tiempo de una luminosa sonrisa, volver a ser niño nosotros también.

Gracias, gracias a todos por compartir estos maravillosos momentos de luz, y correr con nosotros por las infinitas praderas de flores, madres de nuestra imaginación donde, por un breve instante, todos los sueños se vuelven posibles.