Una buena narrativa tiene sus secretos. Su desarrollo gráfico no tiene que ser especialmente bonito, pero el conjunto tiene que leerse de forma clara y concisa. Es a partir de esta base que podemos empezar el trabajo de verdad, corregir lo deficiente y mejorar los puntos fuertes.
Este es el story-board del proyecto Black Moon, realizado por Milán, un maestro en contar historias dibujadas.










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